viernes, 20 de febrero de 2015
Parece como si la vida fuera una gran noria que al girar va arrastrando todas las vivencias que se acumulan y se almacenan en tu base de datos que es tu cerebro, que al cabo de los años fluyen a la superficie como los corchos desde el fondo de un recipiente de agua y eso me pasó a mí al cabo de sesenta años, me encuentro con una persona que es la viva representación de aquella novia que tuve a los dieciséis años, su perecido es tan impecable que la primera vez que la vi, me dio un vuelco el corazón que casi me causa un infarto, fue tanta la alegría que me provocó su visión y también el azoramiento de mis sentidos que su sola visión me reconforta en la añoranza de aquellos tiempos pasados y que decir tiene que los rasgos de esta Erika son algo mas duros que la de antaño también debido a la diferencia de edad, al comparar a las dos, la del tiempo presente representa a la Erika que pudiera tener unos treinta años pero sus facciones se podrían asemejar como dos gotas de agua por su similitud en el parecido. La única diferencia radica en la procedencia tan dispar de las dos mujeres, la primera procedía del país Teuton y la segunda de un país Andino
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario