En el año 1940 corrían malos tiempos en Alemania para la familia Hauptman, compuesta por la pareja y una niña de escasos meses y tomaron la decisión de emigrar a algún país al oeste de Europa y al final recalaron en España, la niña era una preciosidad de criatura de cabellos rubios ojos marrones y una cara angelical pero con unas facciones algo duras que denotaban firmeza de carácter y firme voluntad. Cuando yo la conocí tendría alrededor de dieciséis años los mismos que yo tenia por aquel entonces y esto sucedió en el año 1960 eramos unos adolescentes embarcados en la pubertad.
Por aquel entonces la juventud estaba muy influenciada por las peliculas que se proyectaban en España de adolescentes bailones que se reunían para ejercitar su pasatiempo favorito que era mover el esqueleto en los locales de reunión, en Madrid y concreta mente en el barrio de las Delicias los amigos de la calle Batalla de Brunete teníamos concertado el alquiler para los domingos por la tarde de un local o trastienda de la calle General Lacy en el cual montábamos nuestro pic-kau o taca discos y nos pasábamos la tarde bailando al ritmo de los autores mas famosos de la época cabe reseñar a Elvis Presley, con sus rocan-rol y los interpretes de boleros como Domenico Moduño, Perez Prado,Lucho Gatica con aquel inolvidable, Reloj no marques las horas que me siento enloquecer, ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez, que embelesaba a las parejas de ternura y cariño en ese abrazo ceñido que facilitaba la unión de los danzantes.,ni que decir tiene que por el precio que teníamos que abonar por pasar la tarde del domingo iba incluido un barreño lleno de limonada o cad de frutas muy fresquito que nos hacia aliviar los calentones que nos dábamos tanto a nosotros como a las féminas y entre furtivas caricias y achuchones pasábamos el tiempo festivo.
Fué en unos de esos días que apareció Erika acompañada de otra amiga, una morenaza de pechos esuberantes y una simpatía desbordante, venian acompañadas con uno de nuestros amigos asiduo a estas reuniones y también integrante del equipo de fútbol del barrio, cuando la vi franquear la puerta del local me quedé prendado de ella, bailamos varias piezas y al finalizar la tarde quedamos citados para vernos entre semana.
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